Llegar a las Grandes Ligas antes de los 22 años ya es un logro reservado para pocos. Pero comenzar una carrera produciendo con poder, paciencia en el plato y velocidad en las bases es algo todavía más excepcional.
A.J. Ewing acaba de conseguirlo. El joven pelotero se convirtió en apenas el tercer jugador de 21 años o menos en todo el siglo XXI que registra al menos 15 extrabases, 20 bases por bolas y 9 bases robadas en sus primeros 53 partidos en las Grandes Ligas.
Antes que él, solo dos jugadores habían alcanzado esa combinación de estadísticas: Fernando Tatis Jr., con los Padres de San Diego, y James Wood, de los Nacionales de Washington.
Un inicio que habla de un jugador completo
Más allá de los números, esta marca refleja las cualidades de un bateador integral. Los extrabases evidencian su capacidad para conectar batazos de poder; las bases por bolas muestran disciplina y buen reconocimiento de los lanzamientos, mientras que las bases robadas confirman su velocidad e inteligencia para correr las almohadillas.
Reunir esas tres características en tan pocos partidos no es algo común, especialmente para un jugador tan joven que apenas comienza su carrera en las Grandes Ligas.
Una hazaña difícil de igualar
En el béisbol actual, los novatos enfrentan lanzadores cada vez más preparados, con mayor velocidad y un amplio análisis de sus fortalezas y debilidades. Adaptarse rápidamente al máximo nivel ya representa un gran reto; hacerlo mientras se produce en todas las facetas ofensivas es todavía más complicado.
Por eso, integrar este exclusivo grupo junto a Fernando Tatis Jr. y James Wood coloca a A.J. Ewing entre los jóvenes con los comienzos más prometedores de las Grandes Ligas en lo que va del siglo XXI.
Su impresionante arranque no garantiza una carrera estelar, pero sí confirma que posee las herramientas necesarias para convertirse en una de las figuras más interesantes del béisbol en los próximos años.