Tommy John, histórico lanzador zurdo de las Grandes Ligas y cuatro veces seleccionado al Juego de Estrellas, falleció a los 83 años, dejando un legado que va mucho más allá de sus 288 victorias en las Mayores.
John disputó 26 temporadas en MLB, desde su debut con los Cleveland Indians en 1963 hasta su última aparición con los New York Yankees en 1989, cuando tenía 46 años. A lo largo de su extensa carrera también vistió los uniformes de los Chicago White Sox, Los Angeles Dodgers y California Angels, entre otros equipos.
Sin embargo, su nombre quedó inmortalizado por un acontecimiento ocurrido el 17 de julio de 1974.
Mientras lanzaba para los Dodgers frente a los Montreal Expos, John sintió un fuerte “crujido” en su codo izquierdo después de realizar un lanzamiento. Los estudios determinaron que había sufrido una ruptura completa del ligamento colateral cubital, una lesión que en aquella época prácticamente significaba el final de la carrera de un lanzador.
Pero el doctor Frank Jobe, médico de los Dodgers, propuso una alternativa nunca antes probada.
El 25 de septiembre de 1974, Jobe realizó una cirugía experimental de aproximadamente cuatro horas. Utilizó un tendón del antebrazo derecho de John para reconstruir el ligamento dañado en su codo izquierdo, en un procedimiento que posteriormente se conocería como cirugía Tommy John.
Las probabilidades de que John regresara a lanzar en Grandes Ligas eran mínimas. Jobe estimó inicialmente que tenía apenas una posibilidad entre 100 de volver a competir al máximo nivel.
John, sin embargo, decidió apostar por el procedimiento.
Después de perderse toda la temporada de 1975, regresó en 1976 con los Dodgers y tuvo una campaña de 10-10, con efectividad de 3.09 en 31 aperturas. Su regreso fue considerado extraordinario y comenzó a ser conocido como el “Hombre Biónico”.
Pero su mejor demostración llegó un año después.
En 1977, John consiguió marca de 20-7 y una efectividad de 2.78 en 31 aperturas, ayudando a los Dodgers a conquistar el banderín de la Liga Nacional. Terminó segundo en la votación por el Premio Cy Young, solamente detrás de Steve Carlton.
Su carrera todavía tendría varios capítulos importantes. En 1978 fue seleccionado nuevamente al Juego de Estrellas y posteriormente firmó con los Yankees, equipo con el que disputó varias temporadas y alcanzó otra vez la Serie Mundial en 1981.
John terminó su trayectoria profesional con 288 victorias, 4,710 entradas lanzadas y 2,245 ponches, cifras que lo colocan entre los lanzadores más destacados de la Era Moderna que todavía no han sido exaltados al Salón de la Fama de Cooperstown.
Un legado que trascendió sus estadísticas
La mayor contribución de Tommy John al béisbol, sin embargo, no aparece en una línea estadística.
La cirugía que llevó su nombre se convirtió en una herramienta fundamental para los lanzadores que sufren lesiones en el ligamento colateral cubital. Décadas después de aquella primera operación, el procedimiento ha permitido que numerosos pitchers regresen a competir en las Grandes Ligas y prolonguen sus carreras.
Lo que comenzó como un procedimiento experimental para salvar la carrera de un veterano lanzador terminó transformando la medicina deportiva y el béisbol profesional.
Tommy John se retiró en 1989, pero su nombre permaneció presente cada vez que un lanzador enfrentaba una grave lesión en el codo.
A 52 años de aquella histórica operación, su legado permanece en cada pitcher que vuelve al montículo después de someterse a la cirugía que lleva su nombre.