Luka Doncic está acostumbrado a cargar con grandes responsabilidades. Lo hizo desde adolescente con el Real Madrid, continuó como figura principal en la NBA y ahora afronta uno de los mayores desafíos de su carrera: convertirse en el líder indiscutible de Los Angeles Lakers tras la salida de LeBron James.
El esloveno afronta el nuevo escenario con entusiasmo y entiende que la próxima temporada representará un punto de inflexión tanto para él como para una franquicia que atraviesa otra transformación importante.
“Es como un nuevo reto. Me gustan los retos”, explicó Doncic durante el día de atención a los medios antes del inicio del campamento de entrenamiento. “No diría que me siento diferente, pero sí me siento honrado”.
Luka’s been working out 💪
— Luka Updates (@LukaUpdates) September 28, 2026
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Doncic, de estrella a referente absoluto
La salida de James modifica por completo el panorama de los Lakers. Durante años, el equipo tuvo en LeBron a su principal referente, pero ahora la responsabilidad recaerá principalmente sobre Doncic.
El esloveno ya demostró la temporada pasada que puede asumir el protagonismo ofensivo. En 64 partidos promedió 33.5 puntos por encuentro, cifra que le permitió conquistar su segundo título de máximo anotador de la NBA en tres temporadas.
Sin embargo, el reto ahora no se limita a producir puntos.
Doncic deberá convertirse en el principal organizador, líder y referencia de un equipo que incorporó numerosas piezas durante el receso de temporada y que necesita desarrollar rápidamente una identidad colectiva.
Una plantilla prácticamente renovada
Los Lakers cuentan con nueve caras nuevas entre sus 16 jugadores con contratos NBA, una muestra clara de la magnitud de la renovación.
Entre las incorporaciones aparecen nombres como Walker Kessler, Collin Sexton, Quentin Grimes, Sandro Mamukelashvili, Kevon Looney, Matisse Thybulle, Ziaire Williams y Jaden Hardy.
La intención del gerente general Rob Pelinka es reducir la constante rotación de jugadores y construir un núcleo capaz de crecer junto durante los próximos años.
En ese proyecto, Doncic y Austin Reaves aparecen como piezas fundamentales.
La continuidad y disponibilidad de ambos también serán determinantes. Doncic participó en 64 partidos la campaña anterior, mientras que Reaves disputó 51, por lo que la salud y regularidad de las principales figuras serán aspectos importantes para las aspiraciones del equipo.
Kessler, la pieza que Doncic quería
Uno de los movimientos que más entusiasmo genera alrededor de Doncic es la llegada del pívot Walker Kessler.
El jugador aporta una característica que puede complementar especialmente bien al esloveno: protección del aro y capacidad para finalizar cerca del canasto, incluyendo acciones que pueden aprovechar los pases elevados de Doncic.
El propio jugador reconoció que respaldó la llegada de Kessler.
“He jugado muchos partidos contra Walk. Siempre fue difícil jugar contra él. Así que realmente lo quería”, explicó Doncic.
El esloveno también destacó la evolución ofensiva del nuevo pívot, algo que podría ampliar las posibilidades del ataque de los Lakers.
El regreso de Doncic también es una noticia
Otro elemento que genera expectativa es el estado físico del esloveno.
Doncic no juega un partido oficial de NBA desde el 2 de abril, después de verse afectado por una lesión en el tendón de la corva. El jugador decidió manejar su recuperación con cautela durante el verano para llegar al campamento sin restricciones.
“Me siento genial”, aseguró.
Después de un período prolongado sin competir, el propio Doncic admitió estar ansioso por volver a jugar.
“Hace mucho tiempo que no juego al baloncesto, así que estoy preparado”, señaló.
El liderazgo comenzó antes de pisar la cancha
Uno de los aspectos más interesantes de la nueva etapa de Doncic es que su liderazgo comenzó incluso antes del inicio del campamento.
Durante el verano, organizó un viaje del equipo a Eslovenia, su país natal, con la intención de fortalecer los vínculos entre los jugadores.
Golf, bolos, remo, cenas y partidos informales formaron parte de la experiencia, pero el objetivo principal era generar química fuera de la cancha.
La iniciativa fue bien recibida por sus compañeros, quienes destacaron la experiencia y la oportunidad de conocerse en un ambiente diferente.
“Jugamos dos partidos informales, pero el objetivo principal era conocernos mejor fuera de la cancha”, explicó Doncic.
Una nueva identidad para los Lakers
La gran pregunta para Los Ángeles no será solamente cuánto puede anotar Doncic, sino qué tipo de equipo puede construir a su alrededor.
La salida de LeBron abre espacio para que el esloveno tenga el balón y la responsabilidad prácticamente sin discusión. Pero al mismo tiempo, la llegada de numerosos jugadores obliga a los Lakers a desarrollar rápidamente roles, química y una estructura colectiva.
Doncic ya conoce la presión de ser la estrella principal. Ahora tendrá que demostrar que puede convertir ese protagonismo individual en una identidad capaz de sostener a los Lakers durante toda una temporada.
El campamento de entrenamiento será el primer laboratorio de esta nueva etapa. Con una plantilla renovada, un nuevo pívot que encaja en las características que busca su estrella y Doncic completamente recuperado, Los Ángeles comienza una temporada marcada por una transición evidente: la era posterior a LeBron tiene en Luka Doncic a su principal protagonista.