La descalificación temprana del equipo dominicano en la edición del Clásico Mundial de Béisbol 2023 trajo rumores de fiestas, descontentos por roles y hasta desacuerdos de jugadores con directivos del equipo.
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Nada nuevo si recordamos el viaje a la famosa fiesta de Ivy Queen en Boca Chica, realizado por varios miembros de la delegación dominicana en el Clásico Mundial 2009.
La debacle del Clásico 2009 ante Países Bajos y la de la pasada versión del torneo marcaron las dos eliminaciones del equipo dominicano en primera ronda. En otros dos torneos, el país alcanzó las semifinales (2006 y 2017) y en 2013 se coronó campeón.
La famosa frase del legendario directivo liceísta Monchín Pichardo: “la Serie del caribe se gana en el hotel”, podría caer como ejemplo al caso del Clásico Mundial.
Es decir, evitar parrandas, distracciones, chismes entre compañeros y choque de ego es clave para que el gran talento dominicano se ponga de manifiesto en un resultado competitivo.
Es un momento de alta euforia para la tropa dominicana, más que festiva dentro del campo en sus fogueos en suelo dominicano.
El dulce sabor dejado por el equipo nacional en su paso por el país es el que debe primar en el paladar al final del evento y solo la disciplina y sincero compañerismo abrirán esa puerta.
Los fantasmas de 2009 y 2023 acechan, pero el talento del trabuco dominicano es capaz de borrarlos y superarlos.