De República Dominicana a México, Puerto Rico, Brasil y Argentina, una nueva generación de jugadores está ampliando la presencia latina en la mejor liga de baloncesto del mundo
La NBA dejó hace tiempo de ser una liga exclusivamente estadounidense.
La presencia internacional se ha convertido en una de las principales características del baloncesto moderno y, dentro de ese fenómeno global, Latinoamérica está ganando cada vez más espacio.
República Dominicana, Puerto Rico, México, Brasil y Argentina cuentan hoy con jugadores que han alcanzado la NBA o que están intentando abrirse camino hacia ella. Algunos ya son estrellas consolidadas, mientras otros representan una generación que busca convertir la presencia latina en algo habitual y no excepcional.
La magnitud del fenómeno se refleja en un dato contundente: para la temporada 2025-26, las plantillas de apertura de la NBA contaron con 135 jugadores internacionales procedentes de 43 países y seis continentes, una cifra récord. Además, los 30 equipos tuvieron al menos un jugador internacional.
Y aunque Europa continúa siendo la principal fuente de talento internacional, Latinoamérica también está construyendo su propio camino.
Karl-Anthony Towns, el gran referente dominicano
Si se habla de la presencia latinoamericana en la NBA desde la perspectiva dominicana, hay un nombre que resulta imposible dejar fuera: Karl-Anthony Towns.
Nacido en Edison, Nueva Jersey, Towns tiene raíces dominicanas por su madre, Jacqueline Cruz. El actual jugador de los New York Knicks fue elegido número uno del Draft de 2015 por los Minnesota Timberwolves y posteriormente fue nombrado Novato del Año.
Con el paso de las temporadas se convirtió en uno de los grandes interiores de la NBA, pero su historia tiene un significado especial para República Dominicana porque decidió representar al país internacionalmente.
Towns ha defendido la camiseta dominicana y fue una de las grandes figuras del equipo nacional en el Mundial FIBA 2023.
Su trayectoria demuestra que la relación entre la NBA y Latinoamérica no se limita necesariamente a jugadores nacidos en la región.
También existe una generación de atletas nacidos en Estados Unidos, pero con fuertes vínculos familiares y culturales con países latinoamericanos.
En el caso de Towns, esa conexión ha ido mucho más allá del baloncesto.
El jugador ha expresado en diferentes ocasiones su compromiso con República Dominicana y ha impulsado iniciativas relacionadas con el desarrollo deportivo de jóvenes en el país.
Para el baloncesto dominicano, Towns representa una referencia de enorme valor: un jugador con raíces criollas que llegó al número uno del Draft, se convirtió en All-Star y ha construido una carrera de primer nivel.
Al Horford abrió una puerta enorme
Antes de que Towns asumiera ese papel, Al Horford ya había demostrado que un dominicano podía construir una carrera extraordinaria en la NBA.
Horford llegó a la liga en 2007 después de ser seleccionado por los Atlanta Hawks y con el paso de los años se convirtió en uno de los interiores más respetados de su generación.
Su carrera incluye múltiples selecciones al Juego de Estrellas y un campeonato de la NBA con los Boston Celtics.
Para la temporada 2025-26, Horford continuó apareciendo entre los jugadores internacionales de la NBA y fue identificado oficialmente como representante de República Dominicana en las plantillas de apertura.
Su longevidad también tiene un efecto importante.
Cuando un joven dominicano ve a Horford compitiendo durante casi dos décadas en la NBA, la liga deja de parecer un destino imposible.
El camino comienza mucho antes del Draft
Una de las razones fundamentales del crecimiento latinoamericano es que los jugadores están siendo descubiertos y desarrollados mucho antes.
La NBA ha construido durante años una estructura internacional que incluye programas como Basketball Without Borders, NBA Academy, Jr. NBA y NBA Basketball School.
El objetivo es identificar talento fuera de Estados Unidos, proporcionarle entrenamiento especializado y conectarlo con oportunidades de competencia internacional.
Esto ha cambiado radicalmente el proceso de formación, antes, un jugador latinoamericano podía pasar prácticamente desapercibido hasta llegar a una universidad estadounidense.
Ahora puede ser observado durante un torneo juvenil, participar en una academia internacional y recibir seguimiento durante varios años. El talento ya no tiene que esperar a tocar las puertas de Estados Unidos, los scouts están llegando hasta él.
Latinoamérica tiene cada vez más plataformas de formación
La NBA también ha invertido en programas específicos para la región.
La creación de estructuras como NBA Academy Latin America y las diferentes Basketball Schools ha permitido que jóvenes de México, Brasil, Argentina, Puerto Rico, República Dominicana y otros países tengan acceso a metodologías de entrenamiento y experiencias internacionales.
Eso es particularmente importante porque el talento por sí solo no garantiza llegar a la NBA.
Un jugador necesita desarrollar fundamentos, capacidad física, lectura del juego, disciplina táctica y experiencia contra jugadores de diferentes estilos.
Las academias ayudan precisamente a cerrar esa brecha.
México representa la nueva frontera
El caso mexicano es especialmente interesante, México tiene una enorme población, una creciente afición por el baloncesto y una conexión cada vez más fuerte con la NBA.
La llegada de Jaime Jáquez Jr. a la liga representó un paso importante para el baloncesto mexicano.
Aunque nació en California, Jáquez tiene ascendencia mexicana y se convirtió en una de las principales figuras latinas jóvenes de la NBA desde su llegada al Miami Heat. Pero la historia no termina ahí.
El Draft de 2026 colocó nuevamente a México en el centro de la conversación con Karim López, joven nacido en Hermosillo y considerado uno de los principales prospectos internacionales de su generación. La propia NBA destacó su trayectoria internacional y su formación fuera de México.
Este tipo de historias demuestra que el camino hacia la NBA puede comenzar en Latinoamérica y continuar en diferentes países antes de llegar a Estados Unidos.
Puerto Rico también mantiene su tradición
Puerto Rico tiene una relación histórica con la NBA.
Jugadores como José Juan Barea y Carlos Arroyo ayudaron a establecer una tradición que continúa con una nueva generación.
Actualmente, nombres como José Alvarado y Julian Strawther mantienen la bandera puertorriqueña presente en la liga.
Alvarado, particularmente, se ha ganado una reputación como uno de los defensores más intensos de la NBA y se ha convertido en una figura muy popular entre los aficionados latinos.
El caso puertorriqueño demuestra otro elemento importante: la presencia de referentes genera un efecto multiplicador.
Cuando un niño ve a un jugador de su país triunfar en la NBA, aumenta la percepción de que ese camino es posible.
Brasil y Argentina tienen una ventaja histórica
Brasil y Argentina cuentan con una tradición profesional mucho más desarrollada que otros países latinoamericanos.
Argentina produjo a Manu Ginóbili, campeón de la NBA y miembro del Salón de la Fama del Baloncesto.
Brasil, por su parte, ha llevado a la liga jugadores como Nenê, Anderson Varejão, Leandro Barbosa y Tiago Splitter, entre otros.
Esa continuidad genera conocimiento, los entrenadores saben cómo preparar jugadores para competir internacionalmente, existen ligas profesionales y los jóvenes tienen más oportunidades de enfrentarse a estructuras de alto nivel.
La nueva generación puede beneficiarse directamente de décadas de experiencia.
La NBA también necesita crecer en Latinoamérica
Existe además una razón empresarial, la NBA sabe que Latinoamérica representa un mercado enorme.
La liga tiene millones de seguidores en la región y ha incrementado durante años sus esfuerzos para acercar el producto a los aficionados latinoamericanos, la presencia de jugadores de la región facilita esa conexión.
Un aficionado dominicano puede seguir a los Knicks porque juega Towns.
Un puertorriqueño puede tener un interés especial en los Pelicans por José Alvarado.
Un mexicano puede sentirse identificado con Miami por Jaime Jáquez Jr.
Y un brasileño puede seguir a Golden State por la presencia de Gui Santos.
Los jugadores se convierten así en puentes entre la NBA y sus mercados internacionales.
Las redes sociales cambiaron las reglas
También hay un factor que no existía con la misma fuerza hace 20 o 30 años: las redes sociales, hoy un joven dominicano puede observar diariamente cómo entrena Towns.
Puede estudiar movimientos de Jokic, Wembanyama o Giannis, puede seguir a jugadores universitarios, puede ver partidos de la G League.
Puede participar en campamentos y puede construir una audiencia incluso antes de convertirse en profesional, la distancia entre un joven latinoamericano y la NBA es mucho menor de lo que era para las generaciones anteriores.
El talento latino ya no llega solamente para ocupar un lugar.
La propia evolución de la NBA demuestra que el talento internacional dejó de ser una curiosidad. Los 135 jugadores internacionales registrados en las plantillas de apertura de 2025-26 representan más de una cuarta parte de la liga.
Además, los últimos años han demostrado que algunos de los mejores jugadores del mundo pueden nacer fuera de Estados Unidos.
El baloncesto mundial dejó de ser una cantera secundaria, ahora es una fuente principal de talento.
¿Puede República Dominicana producir más jugadores NBA?
Para República Dominicana, la pregunta resulta especialmente importante.
El país ya tiene a Karl-Anthony Towns y Al Horford como referentes de primer nivel y cuenta con una nueva generación que busca acercarse a ese escenario.
Jugadores dominicanos como David Jones García, Koby Brea y Chris Mañón han aparecido dentro del radar profesional y representan parte de ese proceso de renovación del talento dominicano. La temporada 2025-26 ya mostró una presencia latina más amplia en la NBA y en contratos de desarrollo como los two-way.
El desafío para el país es convertir esa oportunidad en un sistema.
- Más formación.
- Más competencias juveniles.
- Más entrenadores especializados.
- Más acceso a instalaciones.
- Más participación internacional.
- Y mayor seguimiento de los prospectos.
Porque producir un jugador NBA de manera ocasional es una cosa.
Crear un sistema capaz de producir jugadores NBA de manera constante es otra completamente diferente.
El próximo gran jugador latinoamericano puede estar formándose ahora
El crecimiento de las academias, la expansión de los programas de desarrollo, la presencia de scouts internacionales, el aumento de las competencias y la aparición de referentes están creando una cadena que puede producir cada vez más jugadores.
Para República Dominicana, el mensaje es especialmente claro, Karl-Anthony Towns y Al Horford demostraron que se puede llegar.
Ahora la nueva generación tiene el desafío de demostrar que también se puede llegar en mayor número y convertirse en protagonistas.