El podcast de CDN Deportes «El Sonido del Béisbol» presenta una entrevista fascinante con el exlanzador de Grandes Ligas, Miguel Batista, apodado «El Poeta» por su afición a la literatura.
La conversación explora su vida personal y profesional, desde sus inicios humildes en San Pedro de Macorís, República Dominicana, y sus pasiones por la gimnasia olímpica y el baloncesto, hasta su exitosa carrera en el béisbol. Batista comparte anécdotas de su tiempo en ligas menores y Grandes Ligas, incluyendo su experiencia con los Diamondbacks de Arizona y la obtención de un anillo de Serie Mundial.
El diálogo también aborda temas relevantes para el béisbol actual, como la relación entre la educación y el deporte, la evolución del juego con la tecnología y la importancia de defender los derechos de los jugadores a través del sindicato.
“¿En qué parte dice que la educación no va con el deporte?”
Miguel Batista
Miguel Batista, deporte y educación juntas de la mano
Miguel Batista se destaca por la inusual y notable combinación de su carrera como pelotero de Grandes Ligas y su faceta académica e intelectual, que se entrelazan de varias maneras.
Desde sus inicios en el béisbol, Miguel Batista se ganó el apodo de «El Poeta» debido a su perfil intelectual, el cual lo ha acompañado a lo largo de su vida, incluso más que su propio nombre para algunas personas. Este apodo resalta una de las primeras y más obvias conexiones entre su persona y el mundo de la literatura.
Miguel Batista no ve la educación y el deporte como campos opuestos. De hecho, publicó un libro de poesía titulado Sentimientos en blanco y negro. Él desafía la noción de que no se pueden combinar, señalando que en Estados Unidos es común firmar a través del sistema escolar, una práctica que lamentablemente no es tan enfatizada en la República Dominicana. Él mismo es un ejemplo que «rompe el paradigma» de la separación entre deporte y educación.
Su madre inicialmente se resistía a que dejara la universidad por el béisbol, queriendo que él fuera un estudiante. En respuesta, Miguel le hizo una promesa: «Mami, mira, estudiar yo lo puedo hacer hasta después de viejo; jugar pelota yo lo puedo hacer ahora».
Fiel a su palabra, después de casi 33 años, regresó a la universidad y se graduó como abogado con especialidad en derecho procesal penal. Esta dedicación a su educación demuestra que, a pesar de su exitosa carrera deportiva, el aspecto académico siempre fue una parte fundamental de su identidad y objetivos de vida. De joven, incluso estudió turismo en la UCE en 1988, siendo parte de la primera promoción de turismo de dicha universidad.