La espera terminó. Este jueves 9 de septiembre arranca una nueva temporada de la NFL, con un duelo de alto voltaje: los Dallas Cowboys visitan a los actuales campeones, los Philadelphia Eagles, en un partido que promete marcar el tono competitivo de la campaña. Con el kickoff llega también el análisis, las proyecciones y, por supuesto, las eternas discusiones sobre premios individuales y el peso que tienen en la liga.
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En ese contexto participé recientemente en una mesa redonda organizada por ESPN, junto a reconocidos analistas como Rebeca Landa, John Sutcliffe, Lalo Varela, Ciro Procuna y Pablo Viruega. Durante el panel planteé una pregunta que abrió la conversación: ¿qué necesita hacer un jugador que no sea quarterback para ganar el MVP?
Las respuestas coincidieron en una misma dirección: en la NFL moderna resulta casi imposible que otra posición distinta a la de mariscal de campo conquiste este galardón. Hoy, el MVP se ha convertido prácticamente en un premio reservado para el quarterback más destacado de la temporada.
De ahí surgió otra conclusión importante: la necesidad de dar mayor valor a los reconocimientos de Jugador Ofensivo y Defensivo del Año, que suelen recaer en corredores, receptores o defensores que marcan diferencia en el campo y, sin embargo, quedan opacados por la narrativa alrededor de los mariscales.
El debate recordó que el último jugador no quarterback en levantar el MVP fue Adrian Peterson, corredor de los Minnesota Vikings, en 2012. Más cerca en tiempos recientes estuvieron Cooper Kupp (2021), Christian McCaffrey (2024) y Saquon Barkley (2025), pero todos se toparon con el mismo muro: la hegemonía de los quarterbacks.
La mesa redonda también permitió asomarnos a lo que viene en el futuro inmediato de la NFL: el uso de la inteligencia artificial como herramienta para mejorar la calidad de los partidos. Una apuesta que busca no solo optimizar el rendimiento de los jugadores, sino también ofrecer un espectáculo cada vez más preciso y emocionante.
Con el kickoff a la vuelta de la esquina, la conversación sobre quién se llevará el MVP seguramente volverá a encenderse. Pero más allá de nombres y posiciones, lo que está claro es que la NFL sigue evolucionando, entre la tradición de sus premios y la innovación que trae la tecnología.