Por: Frank Camilo
En los últimos años hemos visto como la obtención de contenido se ha convertido en una batalla campal a base de cifras millonarias, donde las plataformas de streaming se están apropiando de los principales contenidos deportivos, con derechos que abarcan grandes regiones del planeta.
El ejemplo más reciente lo vimos con el partido inaugural de las Grandes Ligas transmitido por Netflix. Me sorprendió mucho que esa plataforma lo tuviera en exclusiva para el mundo, dentro de la categoría “televisión por paga”. Es decir que ningún otro canal de cable tv, o alguna otra aplicación podían transmitir ese juego.
Las razones obedecen a un acuerdo de 50 millones de dólares anuales, por tres temporadas, donde están adquiriendo eventos puntuales. Estamos hablando de una inversión impresionante, tomando en cuenta lo que reciben.
Además del juego inaugural, ellos tienen en exclusiva la competencia de cuadrangulares (Home Run Derby), y el juego del campo de los sueños (MLB Field Of Dreams) por las campañas 2026, 2027 y 2028, completando una inversión de 150 millones.
Otra situación similar se dio con el Clásico Mundial de Béisbol 2026, donde Netflix se apropió de las transmisiones de los 47 partidos del evento, solo para Japón. Los reportes indican un compromiso de 100 millones de dólares, solo por la edición mencionada.
En nuestra columna anterior escribimos que en ese país, amante del béisbol, hubo protestas de los aficionados al no tener acceso en televisión gratuita, pero luego la aplicación reportó que allí rompieron sus propios récords de audiencia, con unos 31.4 millones de usuarios.
El juego de Japón frente a Australia marcó 17.9 millones de espectadores convirtiéndose en el evento más visto en la historia de la plataforma en ese país.
Una de las principales estrategias del gigante Netflix en el país asiático, fue prohibir la transmisión de los juegos en bares y restaurantes deportivos, lo que incrementó las protestas, pero, además, provocó que el 4.9% de los suscriptores, cancelaran su membresía justo al momento en que Japón perdió de Venezuela en semifinales.
Si estudiamos las inversiones en los deportes en todas las plataformas digitales de consumo mundial, creo que esta danza de millones apenas está comenzando.