La selección de Irán regresó a su campamento base en Tijuana durante la madrugada de este martes, en medio de una nueva controversia que ha puesto al Mundial 2026 en el centro del debate político y deportivo.
La Federación Iraní de Fútbol confirmó que la delegación aterrizó alrededor de la 1:30 de la madrugada en el Aeropuerto Internacional General Abelardo L. Rodríguez, luego de sufrir retrasos provocados por problemas migratorios que afectaron a dos integrantes del equipo tras su paso por Los Ángeles.
Las imágenes difundidas por el organismo mostraron a los jugadores y miembros del cuerpo técnico siendo recibidos con rosas rojas por directivos de la federación y representantes diplomáticos iraníes, en un gesto que calificaron como una cálida bienvenida tras una jornada marcada por la incertidumbre.
Según el comunicado oficial, el delantero Mehdi Taremi y el integrante del cuerpo técnico Saeed Al-Hawie experimentaron demoras en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles antes de poder abordar el vuelo rumbo a México.
El regreso de la selección persa se produjo pocas horas después de su empate 2-2 ante Nueva Zelanda en el debut dentro del Grupo G del Mundial, resultado que quedó rápidamente eclipsado por los problemas logísticos y migratorios que enfrenta el combinado asiático desde su llegada a Norteamérica.
Ghalenoei explota contra la organización
Tras el encuentro, el seleccionador Amir Ghalenoei lanzó duras críticas por el trato recibido durante el torneo.
«Somos la selección más oprimida de todo el Mundial», declaró el entrenador iraní al denunciar las dificultades que ha enfrentado su equipo durante las últimas semanas.
El técnico también cuestionó la decisión de obligar a la delegación a abandonar territorio estadounidense pocas horas después del partido.
«Han retrasado nuestras llegadas y ahora nos obligan a regresar antes de tiempo sin posibilidad de recuperación», afirmó Ghalenoei. «No nos dieron tiempo para recuperarnos. Después del partido nos dijeron que teníamos que salir inmediatamente».
El estratega aseguró además que nunca recibió una explicación clara sobre el cambio de planes.
«No sabemos por qué nos están enviando de vuelta. Esperábamos permanecer en Estados Unidos hasta el martes al mediodía», agregó.
Ghalenoei incluso sostuvo que las dificultades van más allá de los constantes desplazamientos.
«Nuestra federación prácticamente no está aquí. Parte de nuestro personal administrativo, directivos y miembros del cuerpo técnico no pudieron venir. Cada día aparecen nuevos obstáculos», señaló.
Visas, conflictos y obstáculos
La situación de Irán en el Mundial ha estado condicionada por las tensiones diplomáticas entre Teherán y Washington, agravadas por el conflicto bélico en Medio Oriente y las restricciones migratorias impuestas a ciudadanos iraníes. Diversos miembros de la delegación, incluidos funcionarios y personal de apoyo, no obtuvieron visas para ingresar a Estados Unidos, obligando al equipo a establecer su campamento en Tijuana en lugar de Arizona, donde originalmente planeaba concentrarse.
Además, la Federación Iraní informó que el extremo Mehdi Torabi deberá renovar su visa estadounidense antes del compromiso frente a Bélgica, ya que el documento con el que ingresó al país solamente permitía una entrada. El organismo ya inició las gestiones correspondientes para evitar que el jugador se pierda el próximo encuentro.
Infantino intervino
La tensión llegó a tal punto que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visitó el vestuario iraní después del empate ante Nueva Zelanda para escuchar las preocupaciones del equipo y expresar su apoyo. Sin embargo, tanto Ghalenoei como varios futbolistas consideraron insuficiente la ayuda recibida hasta ahora.
El capitán y figura del equipo, Mehdi Taremi, fue igualmente contundente.
«Todo esto ha sido un desastre para nosotros. Es mucho estrés para los jugadores, para el cuerpo técnico y para todos. FIFA tiene que ayudarnos más», declaró el atacante.
Lo que viene para Irán
A pesar de las dificultades, Irán logró rescatar un valioso empate en su estreno mundialista y ahora deberá enfocarse en sus próximos desafíos. El conjunto persa enfrentará a Bélgica el 21 de junio en Los Ángeles y cerrará la fase de grupos el 26 de junio frente a Egipto en Seattle.
Mientras tanto, el combinado asiático continúa librando una batalla fuera de las canchas, una situación que su propio entrenador considera una de las historias más complejas y polémicas de todo el Mundial 2026.