El béisbol dominicano vuelve a quedar bajo el foco internacional por un caso que combina una posible firma millonaria, documentos falsos y una identidad que, según una investigación de las Grandes Ligas, habría sido prácticamente borrada de los registros oficiales.
El protagonista es el joven pelotero David Severino Dámaso, considerado una de las promesas que podía convertirse en una de las próximas grandes inversiones del mercado internacional. Los Cleveland Guardians tenían previsto comprometerse con el jugador por aproximadamente US$2.8 millones en una futura firma internacional.
Sin embargo, la investigación realizada por Major League Baseball (MLB) habría descubierto una presunta operación para alterar la identidad y la edad del jugador.
De acuerdo con los hallazgos citados en reportes sobre el caso, el nombre real del prospecto sería Daury David Severino Damaso, y tendría dos años más de la edad que aparecía en la documentación utilizada para presentarlo ante los equipos de Grandes Ligas.
Pero lo que convierte este caso en uno de los más llamativos relacionados con la falsificación de identidad en el béisbol dominicano es la supuesta estrategia utilizada para desaparecer del registro al joven con su identidad original.
Una muerte que nunca ocurrió
Según la información atribuida a la investigación de MLB, el entrenador del pelotero habría creado una historia en la que el verdadero Daury David Severino Damaso aparecía como fallecido.
La presunta maniobra habría incluido un certificado de defunción falso y, en un hecho todavía más sorprendente, la colocación de una lápida con su nombre en un cementerio de La Romana.
El objetivo habría sido eliminar cualquier rastro de la identidad original y presentar al jugador bajo una nueva documentación.
La investigación sostiene que esta operación buscaba modificar elementos fundamentales del perfil del prospecto, especialmente su nombre y edad, dos factores determinantes en el mercado internacional de firmas de MLB.
La edad, la clave del negocio
La edad de los jugadores es uno de los elementos más importantes en el proceso de contratación internacional de las Grandes Ligas.
En este caso, los Cleveland Guardians entendían que el prospecto tenía 13 o 14 años y proyectaban concretar el acuerdo en 2029, cuando tendría la edad requerida para firmar.
Pero la documentación real habría contado una historia diferente.
El jugador nació el 2 de abril de 2010, por lo que actualmente tiene 16 años. Según los reportes sobre la investigación, esto significa que su edad habría sido alterada para encajar dentro del perfil con el que los equipos evalúan y proyectan a los jóvenes talentos internacionales.
La diferencia de apenas unos años puede representar millones de dólares en el mercado de firmas, además de modificar las condiciones bajo las cuales un jugador puede ser seguido, evaluado y contratado.
Una promesa que estaba cerca de un acuerdo millonario
Antes de que salieran a la luz las irregularidades, Severino Dámaso era visto como un prospecto con suficiente potencial para recibir una de las inversiones importantes del mercado internacional.
El compromiso proyectado con Cleveland rondaba los US$2.8 millones, una cifra que refleja las expectativas que existían alrededor del jugador.
La investigación de MLB, sin embargo, puso el acuerdo en una situación completamente distinta y obligó a revisar la información que había sido presentada sobre el prospecto.
Fuentes cercanas al proceso citadas por ESPN señalaron que la intención de la presunta trama era precisamente eliminar la identidad verdadera del jugador de los registros y facilitar una futura firma por varios millones de dólares.
Un caso que vuelve a poner el foco sobre el mercado dominicano
El béisbol dominicano es uno de los principales mercados internacionales para las Grandes Ligas y cada año cientos de jóvenes buscan convertirse en profesionales.
La enorme competencia por captar talento desde edades muy tempranas también ha generado históricamente investigaciones relacionadas con falsificación de documentos, edades e identidades.
El caso de Severino Dámaso destaca por la dimensión de la presunta operación. No se trataría únicamente de presentar una edad diferente, sino de construir una identidad completamente nueva y, según la investigación, llegar al extremo de crear una muerte ficticia para respaldarla.
Ahora, el futuro del joven pelotero y de la proyectada firma con Cleveland queda rodeado de interrogantes.
Más allá de los US$2.8 millones que estaban sobre la mesa, la investigación expone un problema mucho más profundo: hasta dónde pueden llegar las redes que rodean el desarrollo de los prospectos para modificar la información de un jugador con el objetivo de obtener una ventaja económica.
El caso también podría generar nuevas preguntas sobre los mecanismos de verificación utilizados en el mercado internacional y sobre la responsabilidad de entrenadores, representantes y demás personas que participan en el proceso de formación y contratación de jóvenes peloteros.
Lo que parecía ser el camino de una nueva promesa dominicana hacia un contrato millonario terminó convertido en una investigación que descubrió una historia extraordinaria: un jugador que, según MLB, fue declarado muerto en documentos y hasta tuvo una lápida con su nombre, mientras en realidad continuaba preparándose para cumplir el sueño de llegar al béisbol profesional.