Por: Frank Camilo
Otra vez un escándalo por apuestas. Recientemente el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, FBI por sus siglas en inglés, anunció las detenciones de un jugador y un dirigente activos en la Liga Nacional de Baloncesto (NBA), como parte de un amplio operativo que incluyó otros 32 arrestos.
Nos referimos a Terry Rozier, hoy en roster de Miami, pero con acusaciones por supuestas acciones en el año 2023, cuando jugaba para Charlotte. Supuestamente informó a apostadores que su rendimiento en cierto partido, quedaría por debajo de su promedio, además de aparentar una lesión, para salir antes de cumplir 10 minutos en juego.
Posteriormente se supo que ese año enfrentó un embargo fiscal de US$$8 millones, por parte del Servicio de Impuestos Internos norteamericano.
Mientras que a Chauncey Billups, dirigente de Portland, lo acusan de manipular partidas de póker clandestinas, donde se usaban máquinas de barajar trucadas y mesas equipadas con rayos X, en las que lograron estafar más de 7 millones de dólares, en complicidad con familias de la mafia italiana.
Además, tanto Billups como Rozier enfrentan cargos de lavado de dinero y conspiración para cometer fraude electrónico.
Aunque son casos muy diferentes, esto no podemos verlo como hechos aislados a las acusaciones que tienen Luis Ortiz y Enmanuel Clase, lanzadores dominicanos, por supuestamente favorecer apostadores con su primer envío del juego.
Esas investigaciones se iniciaron por solicitud de las propias bancas de apuestas, que argumentaron movimientos irregulares de dinero, relacionados al primer lanzamiento. Tengo un amigo, cercano con uno de estos, quien lo escuchó desear que se investigue lo más profundo posible, para que se limpie su nombre, porque es inocente. Esperemos que así sea.
Lo cierto es que esto se va complicando cada vez más, porque las ligas profesionales deportivas hoy permiten que casinos, bancas de apuestas y negocios vinculados, se conviertan en sus patrocinadores. Pero peor aún, ya hay equipos profesionales que se están mudando a Las Vegas, la ciudad de los juegos de azar, y ligas que tienen como proyecto llevar una franquicia.
Por la credibilidad de los deportes profesionales, el reto es controlar eso entre sus integrantes, porque como dice la frase popular… “hoy se apuesta hasta a la picada de ojos”.