lunes, 10 agosto, 2026
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La WNBA reabre el debate sobre la participación de atletas transgénero en el baloncesto femenino

Por Hecmari Ugarte

La discusión sobre la participación de mujeres transgénero en el deporte femenino volvió al centro de la conversación en la WNBA, aunque actualmente no existe una jugadora trans abiertamente activa en la liga. El debate ha generado posiciones encontradas entre jugadoras, dirigentes, aficionados y figuras externas al baloncesto.

La WNBA atraviesa en 2026 una de las discusiones sociales más sensibles de los últimos años: quiénes pueden competir en el baloncesto profesional femenino y bajo qué criterios debe determinarse la elegibilidad.

El tema tomó fuerza nuevamente después de que Sophie Cunningham, jugadora de Indiana Fever, expresara públicamente su posición contraria a que mujeres transgénero participen en categorías deportivas femeninas. Cunningham argumentó que su postura busca proteger a las niñas y a las mujeres en los espacios deportivos. Posteriormente, sus declaraciones provocaron críticas y muestras de apoyo, convirtiéndola en una de las figuras centrales de la controversia.

¿Hay actualmente jugadoras trans en la WNBA?

La respuesta es no, al menos entre las jugadoras abiertamente identificadas como transgénero.

La principal referencia histórica de la WNBA es Layshia Clarendon, quien hizo pública su identidad como persona no binaria y transgénero mientras todavía desarrollaba su carrera profesional. Clarendon, seleccionada en el puesto número nueve del Draft de 2013, disputó varias temporadas en la liga y fue All-Star en 2017. Se retiró del baloncesto profesional en 2024.

Su caso es importante porque demuestra que la conversación sobre identidad de género no es completamente nueva dentro de la WNBA. Sin embargo, Clarendon no fue una mujer trans que ingresara a la liga después de una transición desde el sexo masculino; se identificó públicamente como no binaria y trans durante su trayectoria profesional.

¿Qué dicen las reglas de la WNBA?

La normativa de la liga establece que solamente las mujeres son elegibles para jugar en la WNBA. Sin embargo, la documentación pública de la liga no establece una política específica y detallada que defina todos los criterios relacionados con atletas transgénero, como requisitos hormonales o procedimientos de verificación.

Precisamente esa falta de una regulación pública más específica se ha convertido en uno de los puntos centrales de la discusión actual.

La comisionada Cathy Engelbert anunció la creación de un grupo de trabajo integrado por dirigentes de los equipos para abordar el tema y analizar cómo preservar tanto la inclusión como la equidad competitiva dentro de la liga.

Jugadoras con posiciones diferentes

La controversia también ha mostrado que no existe una postura única entre las integrantes de la WNBA.

Mientras Cunningham sostiene que las mujeres deben estar protegidas de competir contra atletas que considera biológicamente masculinos, otras voces dentro del baloncesto profesional han defendido la inclusión de las personas trans.

Una de ellas es Brianna Turner, quien ha manifestado públicamente su respaldo a la participación de mujeres trans en el deporte femenino. Turner sostuvo que durante sus años jugando baloncesto ha compartido cancha con personas trans y con personas con variaciones intersexuales y que, desde su experiencia, nunca percibió una ventaja injusta que justificara excluirlas.

El sindicato de jugadoras de la WNBA, la WNBPA, también ha mantenido históricamente una posición favorable a los derechos de las personas LGBTQ+, incluyendo el apoyo a jóvenes transgénero.

Un debate que trasciende al baloncesto

La discusión ha dejado de ser exclusivamente deportiva.

La participación de atletas trans en categorías femeninas se encuentra en el centro de un debate internacional que involucra cuestiones de igualdad, derechos humanos, seguridad, justicia competitiva y criterios biológicos para determinar las categorías deportivas.

En Estados Unidos, el tema también se ha convertido en un asunto político. Las declaraciones de Cunningham recibieron respaldo de funcionarios de la administración de Donald Trump, quienes han defendido restricciones a la participación de atletas transgénero en deportes femeninos.

La situación incluso ha provocado protestas alrededor de partidos de la WNBA. En julio, la liga suspendió a Celeste Keaton, copropietaria minoritaria de Seattle Storm, por cinco partidos como local después de un incidente con aficionados que participaban en una manifestación relacionada con las declaraciones de Cunningham y la participación de atletas trans.

La WNBA ante una decisión delicada

La liga se encuentra ahora ante el desafío de establecer reglas claras que puedan responder a una pregunta que genera posiciones muy diferentes: ¿cómo equilibrar la inclusión de atletas transgénero con la percepción de equidad competitiva en el deporte femenino?

Por el momento, el debate ocurre principalmente en el terreno político, social y mediático, ya que no existe una jugadora trans abiertamente activa en la WNBA que esté actualmente ocupando un puesto en una plantilla.

Lo que sí existe es una discusión cada vez más intensa sobre las reglas que deberían aplicarse si en el futuro una atleta transgénero buscara competir en la liga.

Para la WNBA, una organización que durante años ha construido buena parte de su identidad alrededor de la defensa de la igualdad y los derechos de las mujeres, encontrar ese equilibrio podría convertirse en uno de los mayores desafíos institucionales de los próximos años.

Y mientras la liga analiza su posición, las jugadoras también han comenzado a dejar claro que el debate sobre quién puede jugar en el baloncesto femenino ya no puede ser ignorado.

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