Jazz Chisholm Jr. tiene claro que los abucheos de la afición de los Yankees de Nueva York no cambiarán su deseo de permanecer con la organización, pese a la eliminación del equipo en la Serie Divisional de la Liga Americana frente a los Rays de Tampa Bay.
El segunda base, quien se encamina a la agencia libre, expresó su intención de regresar al Bronx después de una temporada 2026 en la que no pudo repetir el rendimiento que lo llevó al Juego de Estrellas el año anterior.
“Espero poder regresar”, manifestó Chisholm el miércoles, luego de que los Yankees cayeran 4-3 ante Tampa Bay y quedaran eliminados tras perder los tres partidos de la serie.
“Me lo he pasado de maravilla siendo un Yankee”, agregó el jugador de 28 años, quien también reconoció que sería doloroso que su etapa con el conjunto neoyorquino terminara, aunque entiende que esas decisiones forman parte del negocio del béisbol.
Una temporada por debajo de sus expectativas
Chisholm concluyó la temporada regular con una línea ofensiva de .231/.312/.399, 19 cuadrangulares, 55 carreras impulsadas y 41 bases robadas en 137 partidos. Su wRC+ fue de 98, un indicador que lo situó ligeramente por debajo del promedio ofensivo de las Grandes Ligas.
Sus registros representaron un descenso respecto a 2025, cuando fue seleccionado para el Juego de Estrellas y consiguió una temporada de 30 jonrones y 30 bases robadas, con un wRC+ de 125.
Antes de comenzar la campaña de 2026, el infielder había manifestado aspiraciones de alcanzar una temporada de 50 cuadrangulares y 50 robos. Sin embargo, no logró acercarse a esa proyección, lo que deja interrogantes sobre el valor de su próximo contrato.
Los abucheos no cambian su deseo de continuar
La eliminación de los Yankees estuvo acompañada por la frustración de sus seguidores, que expresaron su descontento con Chisholm durante el tercer partido ante Tampa Bay.
El jugador, que no estuvo en la alineación titular para el encuentro decisivo, ingresó como bateador emergente en la séptima entrada y fue abucheado después de fallar con un elevado. Tras el partido, reconoció que la reacción del público le resultó confusa, especialmente porque el equipo todavía intentaba mantenerse con vida en la serie.
A pesar de ese episodio, el segunda base dejó claro que su vínculo con Nueva York sigue siendo importante para él.
“¿Quién no querría quedarse con un equipo con el que ha vivido momentos y años tan maravillosos?”, expresó, al referirse a la posibilidad de continuar con los Yankees.
La agencia libre marcará el próximo capítulo
El futuro de Chisholm dependerá ahora de las negociaciones que sostenga con los Yankees y de las alternativas que surjan en el mercado. Antes de finalizar la temporada, trascendieron informaciones que apuntaban a que el jugador aspiraba a un contrato de entre ocho y diez años, con un salario promedio anual de 35 millones de dólares.
Ese tipo de compromiso representaría una inversión significativa para cualquier organización, especialmente después de una campaña en la que su producción ofensiva disminuyó con respecto al año anterior.
No obstante, su combinación de velocidad, poder y versatilidad defensiva podría mantenerlo como una pieza atractiva para los equipos que busquen fortalecer su cuadro interior.
Por ahora, Chisholm ha expresado su preferencia: quiere seguir en Nueva York. La decisión final estará en manos de la gerencia de los Yankees, que deberá valorar su potencial, sus resultados recientes y las condiciones económicas de un posible nuevo acuerdo.
La eliminación ante Tampa Bay abre una temporada muerta de decisiones para los Yankees, y la situación contractual de Chisholm será uno de los asuntos que marcarán su planificación de cara a 2027.