Yadier Molina y Albert Pujols volvieron a compartir un momento histórico con los Cardinals de San Luis. Las dos leyendas del conjunto fueron exaltadas este sábado al Salón de la Fama de la franquicia, en una ceremonia cargada de emociones y recuerdos ante una multitud reunida en las inmediaciones del Busch Stadium.
Molina, quien disputó 19 temporadas con los Cardinals y se retiró de las Grandes Ligas en 2022, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada con un discurso de casi 30 minutos en el que agradeció a la organización, sus compañeros, entrenadores y, especialmente, a su familia.
“Esta chaqueta que llevo puesta también es de ustedes”, expresó Molina mientras reconocía a quienes ayudaron a construir su carrera en San Luis.
El puertorriqueño agradeció a Dios y a cada uno de los departamentos de la organización que lo acompañaron desde que firmó como agente libre en 2000 y destacó a figuras que fueron determinantes en su desarrollo como receptor.
Entre ellos mencionó a Dave Duncan, su entrenador de receptores durante sus primeros años, y al también puertorriqueño José “Cheito” Oquendo, a quien definió como un maestro en el estudio del juego y la preparación.
Un recuerdo que emocionó a Molina
Molina recordó además un episodio ocurrido durante el Clásico Mundial de Béisbol de 2009, celebrado en Puerto Rico.
Con el partido empatado 1-1 ante Países Bajos y parte del público pidiendo su sustitución, Oquendo le transmitió confianza desde el dugout.
“Eres mi hombre, tú puedes”, recordó Molina que le dijo Oquendo.
El receptor respondió conectando un doble productor y Puerto Rico terminó llevándose la victoria.
“Te quiero, Cheito”, expresó Molina entre aplausos.
También tuvo palabras de agradecimiento para Tony La Russa y Duncan, quienes, según explicó, le enseñaron a competir sin miedo y a entender que para ganar no basta con el talento, sino que también son necesarias la inteligencia y la fortaleza de carácter.
Wainwright y Pujols, dos hermanos en su carrera
Uno de los momentos más especiales del discurso llegó cuando Molina habló de Adam Wainwright, su compañero de batería durante casi dos décadas.
El puertorriqueño lo llamó “hermano” y recordó la conexión que desarrollaron sobre el terreno.
“Espero verte pronto con tu propia chaqueta roja”, manifestó Molina al referirse a una posible futura exaltación de Wainwright al Salón de la Fama de los Cardinals.
Pero uno de los pasajes más significativos estuvo dedicado a Albert Pujols, con quien Molina compartió los campeonatos de 2006 y 2011.
Molina recordó que en 2006 cambió su número 44 por el 4 para estar “al lado del 5”, en referencia al número que utilizaba Pujols.
También contó que su padre le pidió al dominicano que cuidara de su hijo y que Pujols respondió: “No te preocupes, yo lo tengo”.
Desde entonces, Molina aseguró que el dominicano se convirtió en una guía dentro y fuera del terreno.
“Juntos ganamos en 2006 y en 2011. Juntos como compañeros, juntos como leyendas, juntos como exaltados al Salón de la Fama de los Cardenales”, expresó Molina.
“Albert Pujols, mi hermano, te quiero y te admiro no solo como jugador, sino como padre, amigo y ser humano”, agregó.
Su familia, el momento más emotivo
Molina reservó la parte final de su discurso para su familia.
Con la voz entrecortada, recordó a su padre, Benjamín Molina, quien falleció cuando él todavía era un joven pelotero dentro de la organización.
“Hoy puedo decir que, como tú, soy un exaltado al Salón de la Fama”, expresó.
También tuvo palabras para su madre, Gladys, a quien definió como “la luchadora definitiva” y la persona que realmente llevaba las riendas de la familia.
A su esposa, Wanda, le agradeció por acompañarlo durante los momentos buenos y difíciles de su carrera y por criar junto a él a sus tres hijos, Yannuel, Ariana y Daniel.
“Esta chaqueta también es tuya”, le dijo.
Molina también reconoció a sus hermanos mayores, Benji y Cheo Molina, a quienes describió como sus ídolos y jugadores favoritos por haberle abierto el camino hacia las Grandes Ligas.
Pujols también celebra su legado
Por su parte, Albert Pujols también protagonizó un discurso cargado de agradecimientos y recuerdos.
El dominicano dedicó palabras especiales a Tony La Russa, a quien atribuyó una influencia determinante en su desarrollo durante sus primeros años en San Luis.
Pujols destacó que La Russa creyó en él desde el comienzo y lo exigió para convertirlo no solo en un mejor jugador, sino también en un mejor compañero y profesional.
El exjugador también recordó a W. C. “Bill” DeWitt, fallecido en 2023, y aseguró que seguramente estaba “mirando desde arriba”.
Pujols agradeció a DeWitt por haber confiado en el joven jugador dominicano y darle la oportunidad de vestir el uniforme de los Cardinals, una decisión que, según explicó, cambió su vida.
El homenaje también incluyó a los fanáticos de San Luis, a quienes agradeció por el respaldo recibido durante toda su carrera y por haber acogido a su familia.
Además, reconoció a sus compañeros de equipo y resaltó que los campeonatos y las grandes victorias alcanzadas durante su etapa con los Cardinals fueron producto del esfuerzo colectivo.
Finalmente, Pujols dedicó palabras a su abuela, su padre, familiares y amigos, a quienes atribuyó haberle inculcado valores como la fe, el trabajo duro y la humildad.
También agradeció a su esposa, Nicole, por su apoyo, amor y compañía a lo largo de su vida.
Dos leyendas, una misma historia
La exaltación de Molina y Pujols representa un nuevo reconocimiento a dos de las figuras más importantes de la historia reciente de los Cardinals.
Ambos fueron piezas fundamentales de la generación que llevó a San Luis a conquistar las Series Mundiales de 2006 y 2011, y ahora sus nombres quedan oficialmente inscritos entre las grandes leyendas de la franquicia.
El sábado, más que una ceremonia de exaltación, Busch Stadium fue escenario de un reencuentro con una época dorada de los Cardinals y de un homenaje a dos jugadores que dejaron una huella imborrable en San Luis.