Hay juegos que se ganan. Y hay juegos que da gusto ver. Lo que ocurrió este jueves en Atlanta fue de esos. En un auténtico duelo de pitcheo entre Chris Sale y Yoshinobu Yamamoto, los Bravos de Atlanta derrotaron 1-0 a los Dodgers de Los Ángeles y completaron una barrida de tres partidos que no conseguían ante los Dodgers desde 2013.
El protagonista absoluto fue Sale.
El zurdo lanzó un juego completo de nueve entradas, permitió apenas cinco hits, no concedió boletos y ponchó a 11 bateadores, para conseguir una hazaña que cada vez parece más difícil de ver en las Grandes Ligas.
Chris Sale lanzó una blanqueada completa.

Su primer juego completo desde 2019, cuando todavía vestía el uniforme de los Medias Rojas de Boston. Y lo hizo ante los Dodgers.
Un duelo de pitcheo de los que ya casi no existen
Durante buena parte de la noche parecía que un solo error podía decidirlo todo.
Y así fue. Sale y Yamamoto protagonizaron un duelo extraordinario, con ambos lanzadores manteniendo a raya a dos ofensivas de enorme poder.
Yamamoto lanzó 6⅓ entradas, permitió solamente cuatro hits y ponchó a ocho. Pero Sale fue todavía más lejos.
Con su equipo ganando apenas 1-0, el zurdo llegó a la novena entrada con la posibilidad de completar una obra maestra. Los relevistas estaban preparados. Pero Walt Weiss decidió hacer algo que hoy parece casi contracultural: dejar a su as en el montículo.
La novena entrada: corazón en la garganta
Atlanta tenía una ventaja mínima. Una carrera. Nada más. Y enfrente estaba una alineación de los Dodgers capaz de convertir cualquier lanzamiento en una amenaza.
Freddie Freeman abrió la novena con un sencillo. El peligro era real. Pero Sale no salió del partido. Los fanáticos del Truist Park, 39.650 personas, se levantaron para acompañar al zurdo en su intento por completar la hazaña. Después llegó el out de Teoscar Hernández.
Luego, el corredor emergente Alek Thomas fue puesto out en segunda tras un rodado de selección de Miguel Rojas. Quedaba uno. Alex Call. Sale se enfrentó a él con la posibilidad de cerrar una noche inolvidable. Y lo hizo de la manera más apropiada: ponchándolo.
Juego completo. Blanqueada. 11 ponches. Cero boletos. Cinco hits permitidos. Una carrera de ventaja protegida hasta el último lanzamiento.
Drake Baldwin dio el único golpe
Y en un partido de semejante dominio de los lanzadores, la diferencia tenía que llegar en un momento especial.
Drake Baldwin conectó el primer lanzamiento que vio de Yoshinobu Yamamoto y lo mandó hacia el restaurante Chop House, detrás del jardín derecho.
Fue un batazo gigantesco. El único cuadrangular del partido. La única carrera del encuentro. El 22.º jonrón de Baldwin en la temporada y su cuarto cuadrangular abriendo un partido este año. En un juego donde prácticamente no había margen de error, Baldwin encontró el lanzamiento que necesitaba. Atlanta 1, Los Ángeles 0.
Y esa carrera terminó siendo suficiente.
Sale escribió una página especial
El triunfo fue el número 13 de la temporada para Sale, quien además llegó a cuatro partidos con al menos 10 ponches este año.
Con los 11 ponches de esta noche, alcanzó 95 juegos de doble dígito en ponches en su carrera, séptima mayor cantidad en la historia de las Grandes Ligas. Pero probablemente ninguna de esas estadísticas explica mejor su actuación que esta:
9.0 IP | 5 H | 0 R | 0 BB | 11 K
En una época en la que los abridores son retirados mucho antes de llegar a los 100 lanzamientos, Sale superó los 110 pitcheos y recibió la confianza de su manager para buscar los tres últimos outs. Y respondió.
Los Bravos dominaron la serie
La victoria completó una barrida de tres juegos sobre los Dodgers. Atlanta ganó los tres encuentros y, además, terminó dominando la serie de temporada 5-1. Es un dato todavía más llamativo considerando que los Dodgers son los líderes del Oeste de la Liga Nacional y los Bravos están peleando en la parte alta del Este.
Pero esta serie perteneció completamente a Atlanta. Y el cierre fue perfecto. Un marcador de fútbol. Una carrera. Un jonrón. Dos abridores de élite. Y un veterano zurdo negándose a entregar la pelota.
De esos juegos que uno recuerda
La lluvia de carreras nunca llegó. Tampoco hubo un festival de jonrones ni una remontada de último minuto. Hubo algo mucho más especial: pitcheo. Y del bueno. Yamamoto mantuvo a los Dodgers en el partido durante más de seis entradas. Baldwin produjo el único batazo que importó.
Pero Chris Sale decidió que esa noche la pelota no iba a abandonar su mano. En la novena, con Freeman en base y todo Atlanta conteniendo la respiración, Weiss confió en él. Sale respondió.
Juego completo. Blanqueada. Y una barrida de los Dodgers que Atlanta no conseguía desde 2013.
De esos juegos que da gusto ver.
Por: Helen Acevedo