El nuevo pívot de los Boston Celtics, Mitchell Robinson, explicó por primera vez el origen de la fractura en la mano derecha que sufrió durante los pasados playoffs de la NBA, revelando que la lesión fue consecuencia de un momento de frustración tras enterarse de un accidente automovilístico en el que estuvo involucrado su hermano menor.
A través de una publicación en sus redes sociales, Robinson confesó que se encontraba a cientos de kilómetros de distancia cuando recibió la noticia, lo que le provocó una fuerte reacción emocional.
«Estaba a 910 millas de distancia y me sentí completamente impotente. En un momento de frustración, golpeé mi camioneta con la mano», escribió el jugador.
El pívot también pidió evitar los juicios apresurados, asegurando que muchas veces las personas desconocen las circunstancias que atraviesa un atleta fuera de las canchas.
«Antes de juzgar a alguien, es importante entender lo que está viviendo. La vida es impredecible y lo que realmente importa es cómo respondemos a los desafíos», añadió.
Robinson señaló además que, aunque siente una gran pasión por sus vehículos, su familia siempre ha sido su prioridad.
«Como muchos saben, amo mis camionetas, pero mis hermanos y mi hija están por encima de cualquier cosa.»
La lesión obligó al jugador a someterse a una cirugía para reparar la fractura del quinto metacarpiano de la mano derecha durante el intervalo entre la barrida de los New York Knicks sobre los Cleveland Cavaliers en las Finales de la Conferencia Este y el inicio de las Finales de la NBA. A pesar de ello, logró disputar todos los partidos y no se perdió ningún encuentro por ese inconveniente.
Durante la postemporada, Robinson fue una pieza fundamental en la pintura para los Knicks. En 18 partidos promedió 4.8 puntos, 5.5 rebotes y lanzó para un 67.3 % de efectividad en tiros de campo, contribuyendo a que la franquicia conquistara su primer campeonato de la NBA en 53 años.
El jugador de 28 años también reveló que atravesó un año difícil en lo personal, marcado por problemas familiares, dificultades en sus relaciones y conflictos internos que, según reconoció, afectaron su rendimiento dentro de la cancha.
Ahora, Robinson iniciará una nueva etapa en su carrera tras llegar a un acuerdo con los Boston Celtics por tres temporadas y 47.4 millones de dólares, contrato que se hará oficial una vez concluya el periodo establecido por la NBA para las firmas de agentes libres.