Cristiano Ronaldo tuvo un debut para el olvido en el Mundial 2026. Portugal empató 1-1 ante República Democrática del Congo en Houston y el capitán luso terminó señalado por una actuación sin peso ofensivo.
El partido comenzó bien para Portugal. João Neves abrió el marcador al minuto 6 con un cabezazo tras centro de Pedro Neto. Todo parecía encaminado para una victoria tranquila, pero RD Congo resistió, creció en el partido y encontró el empate antes del descanso con otro cabezazo, esta vez de Yoane Wissa al 45+5.
Portugal intentó reaccionar en el segundo tiempo, pero no logró romper el bloque africano. João Cancelo incluso marcó un golazo de volea, pero el VAR lo anuló por fuera de lugar. El resultado dejó sabor amargo para una selección que llegaba como favorita.
Cristiano tuvo una noche sin generar peligro
La actuación de Cristiano encendió alarmas. De acuerdo con Al Bat, el delantero jugó los 90 minutos, pero terminó sin goles, sin asistencias, sin remates al arco, sin regates, sin centros exitosos y sin faltas recibidas.
Para un jugador acostumbrado a ser decisivo en las grandes noches, el dato es fuerte. Cristiano no encontró espacios, fue bien controlado por la defensa congoleña y no logró influir en el área rival.
La sequía también preocupa. El portugués suma 10 partidos en grandes torneos internacionales, entre Mundiales y Eurocopas, sin marcar. En ese tramo acumula 33 disparos sin éxito, una cifra que aumenta la presión en pleno arranque mundialista.
Récord histórico y dudas abiertas
Cristiano, de 41 años, hizo historia al disputar su sexta Copa del Mundo. Jugó los Mundiales de 2006, 2010, 2014, 2018, 2022 y ahora 2026, un récord absoluto en el fútbol masculino.
Pero el estreno dejó una pregunta inevitable: ¿puede seguir siendo el eje ofensivo de Portugal en un Mundial tan exigente? Su nombre pesa, su historia impone y su liderazgo sigue siendo importante, pero el partido ante RD Congo mostró una versión apagada del capitán.
Portugal queda obligado a reaccionar en el Grupo K. El empate ante RD Congo complica el inicio y aumenta la presión para los próximos partidos frente a Uzbekistán y Colombia. Para Cristiano, el reto es todavía más personal: cortar la sequía y demostrar que su último baile mundialista todavía puede tener goles.