Una investigación liderada por la fiscalía de Milán ha puesto en el centro del debate una red de eventos de lujo vinculada presuntamente a atletas élite y prostitución VIP. El caso, que sacude al deporte europeo, involucra a la agencia Made Luxury Concierge, señalada como organizadora de fiestas privadas en las que participaban figuras del deporte y clientes de alto perfil económico.
De acuerdo con documentos judiciales citados por medios italianos, al menos 70 futbolistas que militan en la Serie A italiana y figuras como el múltiple campeón olímpico Usain Bolt y la leyenda de la selección de Inglaterra y el Manchester United, Wayne Rooney, habrían asistido a estos encuentros.

Sin embargo, la precisión legal es clave: ninguno de los deportistas figura como investigado, ya que su rol como clientes no constituye delito bajo la legislación italiana vigente.
Las pesquisas apuntan a una estructura organizada que habría movilizado grandes sumas de dinero. Solo en transferencias bancarias documentadas se registran más de 194 mil euros, mientras que el volumen total del negocio podría haber alcanzado los 1,2 millones de euros.
El negocio detrás del glamour y el silencio

El expediente sitúa como principales responsables a Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, junto a otros colaboradores, quienes enfrentan cargos por favorecimiento y explotación de la prostitución. Las autoridades sostienen que el modelo de negocio combinaba lujo, exclusividad y anonimato para atraer a clientes de alto perfil.
Los eventos se celebraban en lugares emblemáticos de la vida nocturna de Milán, como clubes y hoteles de alto nivel, además de expandirse a destinos internacionales como Mykonos y Saint Barthélemy. En estos espacios, la agencia ofrecía experiencias que incluían acompañantes, gastronomía exclusiva y servicios adicionales.
Las interceptaciones telefónicas revelan la logística interna de la red, incluyendo solicitudes específicas de clientes y la coordinación de servicios personalizados. En uno de los registros, se menciona incluso la solicitud de una mujer para un piloto de Fórmula 1, lo que evidencia el alcance del sistema más allá del fútbol.
El caso también expone el funcionamiento interno del negocio: la agencia retenía cerca del 50% de los pagos, mientras el resto se distribuía en efectivo entre las mujeres reclutadas, muchas de ellas jóvenes italianas y extranjeras. Algunas actuaban como escorts, otras como anfitrionas o imagen en los eventos.
Expediente también apunta a drogas

Uno de los elementos más sensibles del expediente incluye testimonios y conversaciones interceptadas que reflejan situaciones personales complejas, así como el uso de sustancias recreativas como el óxido nitroso, conocido como “gas de la risa”, durante los encuentros.
En términos judiciales, la investigación también revela un mecanismo deliberado para proteger la identidad de los clientes. Los nombres de los deportistas y otras figuras fueron eliminados de los documentos oficiales, lo que refuerza el enfoque de la causa en los organizadores y no en quienes asistían a las fiestas.
El caso, en definitiva, no solo plantea una investigación penal, sino que abre un debate más amplio sobre los límites entre el lujo, la privacidad y las estructuras que operan en torno a la fama y el poder económico en el deporte europeo.