La Fórmula 1 se encamina a introducir cambios clave en el uso de la energía eléctrica de sus monoplazas, con el objetivo de mejorar el ritmo en clasificación y reducir los riesgos en maniobras de adelantamiento. Las modificaciones entrarían en vigor a partir del Gran Premio de Miami, previsto para el 3 de mayo.
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La FIA, organismo rector del automovilismo mundial, informó que las medidas fueron consensuadas tras reuniones con equipos, fabricantes de motores, directivos de la categoría y pilotos. Solo resta la aprobación formal del Consejo Mundial del Deporte del Motor, un paso que habitualmente se concreta sin contratiempos cuando existe respaldo mayoritario.
Uno de los puntos centrales de la reforma responde a las críticas de varios pilotos sobre el peso excesivo de la gestión de baterías en la clasificación. Entre las nuevas disposiciones se incluye una recarga más rápida de energía a altas velocidades y una reducción en la cantidad máxima de energía recuperable por vuelta. Con esto, se busca limitar la recolección excesiva y promover una conducción más constante a máxima velocidad.
El piloto de Mercedes, George Russell, había señalado recientemente la necesidad de ajustes para devolver protagonismo a la habilidad al volante, una postura que coincide con el enfoque adoptado por la FIA.
En materia de seguridad, las medidas también responden a incidentes recientes como el ocurrido en el Gran Premio de Japón, donde Oliver Bearman debió salirse de pista para evitar el monoplaza más lento de Franco Colapinto. A partir de ahora, se limitará la potencia adicional del modo de impulso utilizado en adelantamientos y se aplicarán restricciones en el uso de la energía eléctrica en zonas específicas del circuito.
Según la FIA, estas decisiones buscan reducir las diferencias extremas de velocidad entre autos, manteniendo al mismo tiempo las oportunidades de sobrepaso y el rendimiento general.
Además, para el GP de Miami también se implementarán ajustes en condiciones de lluvia y nuevas medidas en la parrilla de salida, como asistencia para monoplazas con arranques lentos y sistemas de advertencia visual, con el fin de disminuir el riesgo de accidentes en los primeros metros de carrera.
Con estos cambios, la Fórmula 1 refuerza su compromiso de equilibrar espectáculo, competitividad y seguridad en una temporada que promete alta intensidad desde cada sesión en pista.