El zurdo Parker Messick estuvo a punto de escribir su nombre en la historia, pero perdió el juego sin hits ni carreras en la novena entrada durante la victoria 4-2 de los Cleveland Guardians sobre los Baltimore Orioles la noche del jueves.
Messick dominó de manera brillante durante ocho episodios completos, manteniendo sin imparables a una ofensiva peligrosa. Sin embargo, el sueño se desvaneció en el inicio del noveno capítulo, cuando Leody Taveras conectó un sencillo para romper el no-hitter. Acto seguido, Blaze Alexander ligó otro imparable, lo que marcó la salida del lanzador del encuentro.
Ambos corredores terminaron anotando tras la entrada del relevista Cade Smith, adjudicándose a Messick dos carreras limpias en su línea final.
El joven de 25 años cerró su actuación con 112 lanzamientos, nueve ponches y dos bases por bolas en lo que fue apenas la undécima apertura de su carrera en las Grandes Ligas.
“Di lo mejor de mí. Quizás la próxima vez”, expresó Messick tras el partido, reflejando la mezcla de orgullo y frustración por quedarse tan cerca de la hazaña.
Por su parte, el dirigente de Cleveland, Stephen Vogt, destacó el trabajo de su abridor: “Fue algo muy especial lo que vimos esta noche. Es una alineación increíblemente talentosa y aun así logró mantenerlos sin hits hasta la novena entrada. Fue un juego precioso”.
A pesar de perder el no-hitter, la actuación de Messick dejó una clara señal de su potencial en la rotación de Cleveland, consolidándose como una de las promesas a seguir dentro de la organización.